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Te extrañamos tanto Pocho...

Las veinte verdades peronistas

1. La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende un solo interés, el del Pueblo.
2. El peronismo es esencialmente popular. Todo círculo político es antipopular y por lo tanto, no es Peronista.
3. El Peronista trabaja para nuestro movimiento. El que diciendo serlo sirve a un círculo o a un caudillo, lo es solo de nombre.
4. No existe para el Peronismo mas que una sola clase de hombres, los que trabajan.
5. En la Nueva Argentina, el trabajo es un derecho que crea la dignidad del hombre, y es un deber porque es justo que cada uno produzca por lo menos lo que consume.
6. Para un Peronista no debe haber nada mejor que otro Peronista.
7. Ningún Peronista debe sentirse mas de lo que es ni menos de lo que debe ser. Cuando un Peronista comienza a sentirse mas de lo que es, empieza a convertirse en oligarca.
8. En la acción política, la escala de valores de todo Peronista es la siguiente: primero la Patria, después el Movimiento y por último los hombres.
9. La política no es para nosotros un fin sino sólo el medio para lograr el bien de la Patria, que es la felicidad de sus hijos y la grandeza nacional.
10. Los dos brazos del peronismo son la justicia social y la ayuda social. Con ellos damos al pueblo un abrazo de justicia y amor.
11. El peronismo anhela la unidad nacional y no la lucha, desea héroes pero no mártires.
12. En la Nueva Argentina Justicialista, los únicos priviligiados son los niños.
13. Un gobierno sin doctrina es un cuerpo sin alma. Por eso el Peronismo tiene su propia doctrina política, económica y social: el Justicialismo.
14. El Justicialismo es una nueva filosofía de la vida, simple, práctica, popular, profundamente cristiana y profundamente humanista.
15. Como doctrina política, el Justicialismo realiza el equilibrio del derecho del individuo con el de la comunidad.
16. Como doctrina económica, el Justicialismo realiza la economía social, poniendo el capital al servicio de la economía y esta al servicio del bienestar social.
17. Como doctrina social, el Justicialismo realiza la justicia social que da a cada persona su derecho en función social.
18. Queremos una Argentina socialmente justa, economicamente libre y políticamente soberana. 19. Constituimos un gobierno centralizado, un Estado organizado y un pueblo libre.
20. En esta tierra lo mejor que tenemos es el pueblo.
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Sisi, las que mejor administran son mujeres...(a propósito del manejo de la moneda)

El diarito La Nación hace dos años casi -el domingo 16 de marzo de 2008- publicó esta nota acerca de la nueva Presidenta del BCRA, leamos:

Perfiles

Mercedes Marcó del Pont: una heredera del desarrollismo



Sobrina de Rogelio Frigerio, Mercedes Marcó del Pont, hoy directora del Banco Nación, fue militante desarrollista, investigadora de FIEL y opositora a las políticas de Cavallo en los años 90. El establishment le critica su defensa del rol del Estado en la economía y muchos desarrollistas, que se ha "peronizado". Aunque ella lo niegue, los rumores insisten en señalarla como la preferida de Cristina Kirchner ante un eventual cambio en Economía



Confiesa sus inclinaciones artísticas de juventud, pero después insiste en que no se publique nada de eso, quizás temerosa de que esos temas suenen demasiado sensibles o frívolos para el mundo en que ahora se maneja. Tampoco quiere aparecer como candidata a ministra de Economía de Cristina Fernández de Kirchner, como se dijo en la campaña electoral y en las últimas semanas, ante los rumores sobre Martín Lousteau. La economista Mercedes Marcó del Pont, bella mujer de 48 años, de pensamiento ágil y opiniones firmes (cabeza dura, subrayan algunos), asegura que, desde fines de enero, todas sus energías están puestas en recrear el Banco de la Nación Argentina, el mayor del país, y convertirlo en una entidad que financie la inversión.

La ex diputada nacional no guarda sólo una relación de parentesco con su tío Rogelio Frigerio, el fundador del desarrollismo, a quien recuerda emocionada con el apodo de el "Tapir". Ella se ha convertido en la heredera de sus ideas, aunque algunos desarrollistas la acusan de haberse peronizado. Los colegas que la conocen desde joven reconocen su firmeza de convicciones. Los más liberales la critican por su testarudez en la defensa de una fuerte intervención del Estado en la economía y la desconfianza en los mercados, y la consideran arcaica por que sigue siendo desarrollista. Los heterodoxos, como ella, elogian su capacidad analítica y la califican de brillante.

"Se necesita que exista un Estado eficiente y capaz de regular y arbitrar los mercados para garantizar la acumulación y la distribución más justa del excedente", es el primer mandamiento de esta economista que se ha ganado la confianza de Cristina Kirchner. Para Marcó del Pont, la expansión del mercado interno es fundamental si se quiere insertar a la Argentina en la economía mundial. Y la recomposición salarial es condición necesaria para el fortalecimiento del mercado interno, admite la presidenta del Banco Nación, cuyo sindicato le está pidiendo que los sueldos aumenten un 30 por ciento.

Nació en 1959 en Barrio Norte. Allí se crió y allí vive. Los Marcó del Pont eran una familia de comerciantes catalanes que llegaron a la Argentina hacia 1785. En el siglo XIX, Antonino Marcó del Pont fue el primer presidente de Lotería Nacional y directivo del estatal Banco Argentino. El apellido materno de la actual jefa del Nación es Blanco. Su madre, Nélida Blanco, era cuñada de Rogelio Frigerio y también se había comprometido con el Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), el partido también fundado por Arturo Frondizi en 1964.

Mercedes Marcó del Pont asistió a un colegio privado en la primaria, el Madame Renard, y a uno público en la secundaria, el Lenguas Vivas. De pequeña "era defensora de pobres y ausentes", recuerda. Pensó en estudiar medicina, pero terminó optando por la economía, "como ciencia social que atraviesa todos los aspectos de la vida".

Desde adolescente comenzó a militar en el MID. Pegaba los sobres con las boletas para enviárselas a los afiliados antes de las elecciones de 1973. Cansada de la secundaria, rindió libre el quinto año e ingresó a la carrera de economista en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Ya eran los tiempos de la última dictadura militar. Algunos de sus compañeros de estudios -Carlos Melconian era de la misma camada- recuerdan que, en las discusiones, Marcó del Pont ya se definía favorable a la sustitución de importaciones y estudiaba a Karl Max y Georg Hegel, pese a que soplaban vientos liberales entre los profesores y en el país, que se había abierto a lo importado bajo la conducción de José Alfredo Martínez de Hoz como ministro de Economía. Frigerio le contaba lo que sus docentes no le enseñaban.

Militante de la Unión Nacional de Estudiantes, una agrupación que nucleaba a desarrollistas y peronistas, ya desde aquel tiempo Marcó del Pont consideraba imposible la construcción del desarrollo sin la participación de la clase trabajadora, mayoritariamente representada por el peronismo.

En aquella época atendía un negocio de ropa con sus dos hermanas, con las que guarda una estrecha relación. Como no sólo era simpática, le sobraban pretendientes, y finalmente, a los 32 años, se casó con Jorge, un médico psiquiatra con el que tuvo tres hijos: María, de 14 años; Juan, de 12, y Josefina, de siete. Marcó del Pont aspira a que sus hijos sigan su mismo camino educativo: primaria privada (sus hijos menores van al Colegio San Agustín) y secundaria pública (la mayor asiste al ILSE). Trata de compatibilizar trabajo y familia y, cuando puede, va al cine o lee (ahora está con tres libros, uno de Martin Amis). En los veranos le gusta la tranquilidad de La Pedrera, en Uruguay.

Lejos del menemismo
Recién recibida, en 1982, Marcó del Pont se incorporó a la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo (FIDE), presidida por Octavio Frigerio, hijo de Rogelio, su fundador, y dirigida por Héctor Valle. Desde diciembre de 2005, cuando asumió como diputada, sigue figurando en el staff de FIDE, pero como ad honorem.

Aunque algunos sectores del establishment consideran que no está suficientemente preparada para ser ministra, la actual directora del Banco Nación llegó a la universidad de Yale en 1987 para hacer un master en Desarrollo Económico, en la ciudad norteamericana de New Haven. Allí disfrutó de las bibliotecas, conoció de cerca la economía de Estados Unidos, aprendió a valorar ese país y vivió en una localidad afectada por la desindustrialización y una fuerte brecha social.

Cuando el MID apoyó, en 1989, a Carlos Menem, Valle asumió como subsecretario de Programación Económica y ubicó a Marcó del Pont como asesora de temas productivos de la Secretaría de Planificación de la Presidencia de la Nación. En 1991, Valle renunció como director del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), cuando Cavallo asumió como ministro de Economía. Marcó del Pont también dimitió. Ambos criticaron desde entonces la convertibilidad, la desregulación energética y la privatización de YPF.

Como investigadora de FIDE, fue designada consultora de organismos internacionales para proyectos de mejoramiento de las estadísticas de la provincia de Buenos Aires (1996) y la Capital Federal (1999-2000). Sus conocimientos en la materia la llevaron a convertirse en una crítica -puertas adentro del Gobierno- de la intervención del Indec que comenzó en enero de 2007. Redactó un proyecto de ley de reforma del sistema estadístico nacional, pero nunca lo terminó de presentar. Cuando en noviembre los Kirchner decidieron sacar a Miguel Peirano del Ministerio de Economía por su desacuerdo con la intervención del Indec, Marcó del Pont fue la única dirigente oficialista que lo defendió públicamente.

A Peirano lo conoce de cuando el ex ministro era economista de la Unión Industrial Argentina (UIA) en los 90. Valle y Marcó del Pont comenzaron a asesorar a la UIA, aún menemista, porque el díscolo Manuel Herrera había asumido como secretario de la entidad. Por aquellos años también integraron el Encuentro de Economistas Argentinos, a contramano del pensamiento dominante, junto a Eduardo Conesa, Juan José Guaresti, Eduardo Curia y Marcelo Lascano. Marcó del Pont se acercó a la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), aunque allí hay quienes la critican porque se concentró en la lucha contra el uno a uno, pero se alineó con los grupos económicos que apuntalan la UIA. Tomó contactó con Carlos "Chacho" Alvarez, pero la Alianza prefirió seguir con la receta económica de Menem.

En 2001 adhirió al Plan Fénix, que encabezaba Aldo Ferrer y reunía a economistas de la UBA que proponían una salida ordenada de la convertibilidad. En los comicios legislativos de ese año, apoyó la candidatura a senador del cura Luis Farinello. Ella y Valle nutrieron de ideas al entonces presidente de la UIA, José Ignacio de Mendiguren, que en 2002, en el gobierno de Eduardo Duhalde, los llevó como asesores de su ministerio, el de la Producción. Valle duró un mes; Marcó del Pont, tres y Mendiguren, cuatro. Los dos economistas de FIDE criticaban que la devaluación no hubiese sido acompañada por la inmediata aplicación de retenciones a la exportación y la creación de un impuesto extraordinario a los sectores concentrados de la economía. A ella le costó irse porque quería comprometerse con el modelo que siempre había defendido.

Marcó del Pont reconoce que Néstor Kirchner fue una "agradable sorpresa" y explica sus razones: la política de derechos humanos, la reforma de la Corte y la distante relación con el Fondo Monetario Internacional (FMI). En 2005, Alberto Fernández, amigo de siempre de una de sus hermanas, buscaba extrapartidarios para el Frente para la Victoria y le propuso a Marcó del Pont que fuera la segunda candidata a diputada de la nómina que encabezaba Rafael Bielsa. Le costó mucho aceptar, pero su marido la incentivó. La lista salió tercera, pero la economista resultó elegida. En 2007, secundó a Daniel Filmus en el camino al Senado. El salió segundo y ella no entró.

Como diputada mantuvo un perfil bajo, pese a que muchos habían pensado que iba a lucirse más. No habló mucho en el recinto, aunque sí dentro de su bloque para criticar algunas iniciativas oficialistas. A poco de asumir, defendió desde su banca la cancelación de la deuda con el FMI y en una sesión de madrugada abogó por un proyecto de ley a favor de las pymes que había promovido Roberto Lavagna y que ella reformó. El proyecto quedó trunco en el Senado porque Néstor Kirchner consideró que impactaría en el superávit fiscal.

En los círculos económicos, allí donde también se rumoreó sobre su futuro en el ministerio, las opiniones sobre su capacidad están divididas: algún ex compañero la sigue considerando "un cero a la as", pero otros admiran su "solidez". "No se las cree, tiene una honestidad a prueba de todo. Quizás parezca un poco ingenua, pero no lo es", dice Valle. Los economistas liberales la consideran buena persona, bien formada y lúcida, pero testaruda y retrógada. Y en Wall Street, desliza un prestigioso analista financiero, sólo se la conoce por su iniciativa de reformar la Carta Orgánica del Banco Central. El proyecto, de abril pasado, preveía la modificación del artículo 3, que desde 1992 establece que el objetivo de la política monetaria radica en combatir la inflación. La diputada quería que el Central también tuviese como meta el sostenimiento del crecimiento y el empleo, como ha sido en la Argentina desde 1936 hasta Cavallo y como funciona en EE.UU. (y no en la zona euro). El presidente del BCRA, Martín Redrado, y en Wall Street consideraron que la iniciativa podía ser interesante, pero era inoportuna porque se presentó en momentos en que ya se discutía sobre una aceleración de la inflación y porque podía abrir un debate parlamentario sobre el uso de las reservas para gasto público. El proyecto no prosperó.

Marcó del Pont promovió otra iniciativa para que la cuota Hilton, de exportación de carne de calidad a la UE, se distribuyera entre frigoríficos de capital nacional y entre las regiones de todo el país. La idea contó con el respaldo del sector ganadero y de los frigoríficos nacionales, pero fue rechazado por los brasileños, cada vez más presentes.

Cristina Kirchner y Alberto Fernández han querido levantarle el perfil a Marcó del Pont. En plena campaña electoral, el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, la definió como "candidata a ministra". Pero ella por ahora respalda a Martín Lousteau y sus amigos afirman que nunca pisó cabezas para escalar.

Por Alejandro Rebossio


Seguirá con su "coherencia" de siempre la derecha desde su tribuna en La Nación ahora que Merceditas está a cargo del BCRA puesta por la "Yegua" mal vestida que tenemos de Presidenta de la Nación???


Qué lo parió...!!!!

"Dadme el control sobre la moneda de una nación,y no tendré por que preocuparme de aquellos que hacen sus leyes."


Esa fué una frase célebre dicha por Mayer Amshel Rothschild (1743-1812), el principal banquero de Europa y símbolo del poder capitalista en el siglo XIX.

Adivinen por qué hay que reformar el sistema financiero argentino encarnado en la ley de entidades financieras ideada por Martinez de Hoz y que entró en vigencia en la dictadura genocida del '76???

No será que la "independencia" del Banco Central de la República Argentina responde a este mandato? Si mal no recuerdo esta independencia amparada en su Carta Orgánica se implementó con las reformas neoliberales de los '90 al calor de la Reforma del Estado.

Si se ataca el corazón de este sistema financiero perverso podremos tener una economía al servicio del país y su pueblo...

Qué lo parió...

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Acá va un oxímoron digno de Chesterton, o de como la IRRACIONALIDAD de la oposición es Repúblicana e Institucionalista



Hoy, posiblemente, Julio Cleto Cobos tendría que cumplir nuevamente una de las pocas funciones trascendentes que la Constitución establece como competencia de su cargo: desempatar votaciones en el Senado.

Así parece que ocurrirá, dada la particular conformación de la Comisión Bicameral Permanente.

El Ing. Cobos, publica en Facebook una nota (pueden verla en http://www.facebook.com/note.php?note_id=251972234338) que titula “FUNDAMENTO LEGAL DEL PRESIDENTE DEL SENADO SOBRE SU PROCEDER INSTITUCIONAL”.

En ella, quien nos ha defraudado a todos los que lo votamos –lo votamos para que sea gobierno, y él es oposición- mediante citas de instrumentos legales –Constitución Nacional, Ley 26122 de creación de la Comisión Bicameral Permanente y Reglamento del Senado- expone sus fundamentos para respaldar sus actos en la instancia actual: el análisis del DNU 18, la situación en el Banco Central de la República.

Pero el análisis –en mi opinión- está parcializado de manera sesgada, y justamente el sesgo que el Ing. Cobos da a la nota que firma constituye en falaz el mensaje de la nota. Es falaz lo que “atrae con falsas apariencias” es, según el Diccionario de la Real Academia Española, 22º Ed. Ciertamente, lo ha hecho el Ing. Cobos con más de siete millones de Argentinos: atrajo nuestro voto dando la apariencia de que haría una cosa (ser gobierno) y ahora es lo contrario (oposición)

No le alcanza al Sr. Vicepresidente para fundar su “PROCEDER INSTITUCIONAL” con citar la Ley 26122 y el Reglamento Interno del Senado.

El Vicepresidente está obligado a cumplir TODO lo que dice la Constitución, y a ajustarse a una interpretación RACIONAL de la misma en su integridad, porque la racionalidad –ha dicho la Corte en innumerables sentencias- es uno de los fundamentos del sistema republicano. Y si Ud. actúa irracionalmente, contraría el ART. 1 DE LA CONSTITUCION NACIONAL: NUESTRO REGIMEN DE GOBIERNO ES ANTE TODO, REPUBLICANO. NO ADMITE IRRACIONALIDADES.

Las competencias y obligaciones del Vice-Presidente están incluidas en la “Segunda Parte” de nuestra Constitución, la que trata de las “Autoridades de la Nación”. La Segunda Parte tiene dos títulos: Titulo Primero, que trata del “Gobierno Federal” y Título Segundo, que trata de “Gobiernos de Provincias”.

Hasta un chico de la primaria sabe que el Gobierno tiene tres poderes. Pues bien La Segunda Parte – Titulo Primero de la Constitución, tiene una Sección Primera, que trata del Poder Legislativo; una Sección Segunda que trata del Poder Ejecutivo y una Sección Tercera que trata del Poder Judicial. El Señor Vicepresidente ACTUA COMO SI IGNORARA EN QUE PARTE DE LA CONSTITUCION SE ENCUENTRAN SUS COMPETENCIAS: NO SE ENCUENTRAN EN LA SECCION PRIMERA (PODER LEGISLATIVO). SE ENCUENTRAN EN LA SECCION SEGUNDA, PODER EJECUTIVO.

La forma de elección del Vicepresidente y sus funciones están descriptas junto con las del Presidente en los Arts. 87 a 98. Las normas atinentes a la naturaleza del cargo de Vicepresidente son las mismas que fueron sancionadas en la Constitución Originaria de 1853. No han sido reformadas, ni en 1860 ni en 1994. Tampoco lo fueron en 1949, los Arts. 77 a 82 de esa Constitución, al describir la función del Vicepresidente, lo hacen con texto idéntico al de 1853, que surge ahora. De la lectura de esos artículos surge con claridad que la voluntad del constituyente de 1853: se quiso asegurar la gobernabilidad y el respeto del mandato popular por el término establecido para la duración del mismo. Por eso, el Vicepresidente reemplaza al Presidente en caso de ausencia, incapacidad o muerte.

Pero el Constituyente de 1853 fue más allá: para asegurar la gobernabilidad dispuso, en el Art. 57 (era el Art. 49 en la Const. De 1853) que EL VICEPRESIDENTE PRESIDE EL SENADO, PERO NO VOTA, SALVO EN CASO DE EMPATE. Esta norma, que rige en la Argentina desde 1853 en forma ininterrumpida (en la Constitución de 1949 era el Art. 50, de texto idéntico) fue insertada por el Constituyente para ASEGURAR LA GOBERNABILIDAD Y EVITAR QUE UN CONFLICTO DE PODERES TRABE EL FUNCIONAMIENTO DEL GOBIERNO, en el entendimiento de que sería irracional que el Vicepresidente, habiendo sido elegido en boleta única por la ciudadanía en conjunto con el Presidente, habiendo sido propuesto para el cargo por el Presidente jamás podría apostar a la ingobernabilidad y en caso de polarización política contradecir al Presidente.

Esto también tiene fundamento Constitucional. En nuestro sistema constitucional no existe la posibilidad de que el Vicepresidente y el Presidente provengan de agrupamientos con proyectos políticos distintos. Menos aún, contradictorios. Se los elige en boleta única. Hay otros sistemas donde esto es posible: en la Constitución del Brasil que rigió de 1930 a 1988 se elegía al Presidente y el Vice-Presidente en boletas separadas, tenían cada uno distinta cantidad de sufragios y podían ser electos candidatos de partidos antagónicos entre sí. En ese sistema, ninguna fidelidad debía el Vicepresidente al Presidente. Esto ocurrió en las elecciones Presidenciales de 1960 donde Janio Quadros de la Unión Democrática Nacional (liberal de centro derecha) fue electo con siete millones de votos mientras Joao Goulart, del Partido Travalhista (partido histórico de Getulio Vargas, líder nacional brasileño) fue electo Vicepresidente con cinco millones de votos. Luego de un proceso político contradictorio entre ambos, Goulart reemplazó a Quadros en la Presidencia, y nadie vio nada escandaloso en ello, porque la Constitución así lo mandaba.

En nuestro sistema constitucional no es así: el Vicepresidente, en cuanto a sus actos en el senado es un representante del Presidente. Ha sido electo para garantizar la gobernabilidad, y EN CAMBIO SE DEDICA A PROMOVER LA INGOBERNABILIDAD. Eso, ES IRRACIONAL.

No cambiará nada si en algunas horas nos enteramos que, en esta oportunidad acompañó a la Presidenta: después de todo lo hecho, semejante actitud solo confirmaría lo irracional de su actuar.

COBOS PARECE IGNORAR CUAL ES SU LUGAR INSTITUCIONAL
COBOS INSISTE EN PARCIALIZAR FALAZMENTE LA CONSTITUCION
COBOS PRETENDE MALICIOSAMENTE IGNORAR QUE ES PARTE DEL GOBIERNO

En estas condiciones, Cobos no puede continuar. Debe renunciar.

Este aporte es del compañero David Iud.
Columnista involuntario.

(Y después los que no reservan y resguardan las intituciones son los perucas...
Qué lo parió...!)